Ultrasonido focalizado: primer marco técnico para abrir la barrera hematoencefálica en glioblastoma

por Ago 26, 2025Gestión e Innovación, Radiología

Ultrasonido focalizado y barrera hematoencefálica: un marco técnico para la neuro-oncología

La apertura temporal y controlada de la barrera hematoencefálica (BHE) mediante ultrasonido focalizado ha dejado de ser un experimento de laboratorio para convertirse en una técnica con bases sólidas para su aplicación clínica.

Un equipo multidisciplinario de la University of Maryland School of Medicine (UMSOM) y el Brigham and Women’s Hospital publicó en Device el primer marco técnico integral que describe cómo estandarizar este procedimiento en pacientes con glioblastoma.

El avance no solo ofrece un camino hacia tratamientos más efectivos en oncología cerebral, sino que también abre la puerta a nuevas aplicaciones en enfermedades neurológicas.

La barrera hematoencefálica: un obstáculo y una protección

La BHE funciona como un filtro altamente selectivo. Protege al cerebro de toxinas y microorganismos, pero también impide el paso de numerosos fármacos, incluidos los quimioterápicos.

Esta doble función ha sido un desafío persistente en neuro-oncología: incluso los tratamientos más prometedores pueden fracasar por no alcanzar concentraciones terapéuticas en el tejido cerebral.

Desde los años 90 se sabe que las microburbujas activadas por ultrasonido pueden abrir transitoriamente la BHE. Sin embargo, la falta de protocolos estandarizados y la variabilidad entre dispositivos y parámetros de uso dificultaban su implementación clínica de forma reproducible y segura.

Diseño del estudio multicéntrico

El trabajo liderado por el Dr. Graeme Woodworth, reunió datos de 34 pacientes con glioblastoma, que recibieron hasta seis ciclos mensuales de tratamiento. En total, se analizaron 972 sonicaciones de ultrasonido focalizado con microburbujas, guiadas por resonancia magnética.

El objetivo fue identificar un conjunto de principios técnicos que permitan:

  • abrir la BHE de manera segura,
  • lograr efectos repetibles en distintos pacientes y centros,
  • definir una “dosis acústica” comparable entre dispositivos y protocolos.

Este concepto de “dosis acústica” se asemeja al de la dosimetría en radioterapia, donde marcos como el CEM43°C permitieron unificar criterios en tratamientos termoablativos.

Emisiones acústicas como biomarcadores

Uno de los hallazgos centrales del estudio fue que las emisiones acústicas —los ecos generados por las microburbujas al vibrar bajo ultrasonido— predicen si la BHE se abrió de manera efectiva.

El análisis detallado permitió definir un rango dinámico de dosis acústica en el cual la apertura es máxima por cada unidad administrada.

Este hallazgo proporciona un parámetro cuantificable y estandarizable que puede ser monitoreado en tiempo real, independientemente del dispositivo empleado.

MB-FUS BBBO: mapeo de AED, contorneado del tratamiento y volumetría

(A) RM pre-MB-FUS (T1c) de tres pacientes y localizaciones objetivo (círculo azul, primera columna), cuadrícula de sonicación definida por el operador durante la planificación del tratamiento (puntos verdes, segunda columna), mapa de AED (tercera columna) y apertura de la barrera hematoencefálica (BBBO) (nueva T1c inducida por MB-FUS) (círculo azul, cuarta columna). El mapa de AED se reconstruye superponiendo la intensidad de las emisiones subarmónicas generadas por la actividad de las MBs durante cada sonicación con la cuadrícula objetivo establecida.

(B) Los subobjetivos de sonicación, creados en el plano axial de la imagen, se apilan a lo largo de la dimensión z para generar tratamientos volumétricos en la región peritumoral. (Imágenes cortesía de Device).

Fundamentos técnicos del procedimiento

El protocolo utiliza microburbujas intravenosas que, bajo la acción de ultrasonido focalizado de baja intensidad, oscilan dentro del flujo sanguíneo cerebral. Estas oscilaciones generan microperturbaciones mecánicas en la pared de los vasos, permitiendo el paso de moléculas terapéuticas sin causar daño estructural.

La resonancia magnética confirma la localización y seguridad del procedimiento. Además, el estudio mostró que un mayor número de transductores activos, combinados con un control automatizado en bucle cerrado, optimiza la uniformidad de la dosis y permite tratar volúmenes cerebrales más amplios con menor potencia acústica.

Resultados en pacientes con glioblastoma

En los pacientes tratados, el procedimiento demostró ser seguro y reproducible. Cada sesión permitió abrir de forma transitoria la BHE antes de la administración de quimioterapia, sin efectos adversos relevantes.

Si bien los resultados clínicos finales del ensayo aún no se han publicado, esta primera fase confirma que es posible realizar la apertura de manera repetida en zonas cercanas al tumor o en los márgenes infiltrativos, un aspecto crítico para mejorar la eficacia terapéutica en glioblastoma.

De la investigación a la práctica clínica

Este marco técnico busca resolver uno de los principales problemas del campo: la heterogeneidad entre estudios y dispositivos.

Al definir la dosis en términos de actividad acústica —y no solo en potencia o presión—, se genera un lenguaje común para comparar resultados y establecer protocolos clínicos uniformes.

“Así como la radioterapia se consolidó gracias a sistemas de dosificación unificados, el concepto de dosis acústica puede convertirse en la clave para llevar el ultrasonido focalizado a la práctica clínica rutinaria”, señalaron los autores en Device.

Implicaciones futuras

El impacto del estudio trasciende al glioblastoma. Abrir la BHE de manera segura y controlada podría mejorar el tratamiento de múltiples enfermedades neurológicas, desde tumores primarios y metastásicos hasta patologías neurodegenerativas como el Alzheimer.

Actualmente, está en marcha el ensayo LIBERATE (NCT05383872), que reúne a más de 20 centros en Norteamérica para validar la técnica en distintos contextos clínicos.

Hacia una nueva etapa en neuro-oncología

Este trabajo representa el primer marco técnico detallado para la apertura de la BHE con ultrasonido focalizado.

La introducción de un concepto de dosificación basado en emisiones acústicas ofrece el potencial de estandarizar protocolos, facilitar la aprobación regulatoria y acelerar la integración de esta tecnología en la práctica clínica.

De confirmarse en estudios más amplios, el ultrasonido focalizado podría transformar el abordaje terapéutico del glioblastoma y otras enfermedades del sistema nervioso central, convirtiéndose en una herramienta clave para superar una de las barreras más complejas de la medicina moderna.

Para conocer más puede visitar Device y acceder al artículo completo. 

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