En pancreatitis crónica, los cálculos del conducto pancreático principal pueden generar dolor persistente y episodios recurrentes. La tomografía computada suele ser parte del estudio inicial, pero un trabajo reciente sugiere que también puede ayudar a decidir qué técnica de litotricia elegir antes de entrar a sala.
La clave no es una imagen “más linda”, sino un parámetro cuantitativo: la atenuación del cálculo en unidades Hounsfield (HU).
Dos técnicas, una decisión que no siempre es obvia
La litotricia extracorpórea por ondas de choque (ESWL) se usa ampliamente para cálculos grandes, aunque puede requerir múltiples sesiones y no ofrece visualización intraductal directa.
En cambio, la pancreatoscopia peroral con litotricia electrohidráulica (POPS-EHL) permite ver el cálculo y fragmentarlo bajo control endoscópico. Lo que faltaba, según plantean los autores, eran criterios claros para seleccionar pacientes entre una opción y otra.
Qué evaluó el estudio japonés
El estudio, publicado online en Digestive Diseases and Sciences, analizó de forma retrospectiva pacientes tratados en un centro terciario de Japón entre 2017 y 2025.
Se incluyeron casos con cálculos del conducto pancreático principal de al menos 5 mm y se midieron en TC la cantidad de cálculos y su diámetro máximo antes del procedimiento. El objetivo fue identificar predictores preprocedimiento de fragmentación incompleta con POPS-EHL.
El resultado central: la TC anticipó los “casos difíciles”
La inserción del pancreatoscopio fue posible en la mayoría de los pacientes y una parte avanzó a POPS-EHL. En aproximadamente dos tercios, los cálculos se fragmentaron lo suficiente para su extracción endoscópica sin ESWL adicional.
En el resto, la fragmentación fue incompleta y se necesitó complementar con ESWL. La diferencia entre grupos apareció en dos variables de TC: cálculos más grandes y más densos.
Dos umbrales que concentraron el riesgo
El análisis multivariado identificó dos puntos de corte asociados de forma independiente a mayor probabilidad de requerir ESWL tras POPS-EHL: una atenuación en TC por encima de 2050 HU y un diámetro mayor de 12,8 mm.
Con esos umbrales, el equipo propone una estrategia combinada (tamaño + densidad) para orientar el plan terapéutico antes del procedimiento y reducir intentos con baja probabilidad de éxito.
Seguridad y eventos adversos reportados
En términos de seguridad, los eventos adversos se limitaron a pancreatitis postprocedimiento leve a moderada. No se informaron casos graves ni otras complicaciones mayores en el resumen del artículo. Este punto es relevante porque POPS-EHL se presenta como una alternativa efectiva, pero el valor agregado aquí es la selección más fina de quiénes podrían beneficiarse sin sumar procedimientos innecesarios.
El mensaje para diagnóstico por imágenes es directo: la TC previa no solo define localización y tamaño del cálculo.
Si se incorpora la medición sistemática de HU en el informe (cuando el protocolo y la calidad lo permiten), puede aportar un dato accionable para gastroenterología y endoscopia terapéutica.
En un escenario donde ESWL y POPS-EHL conviven, cuantificar densidad podría ayudar a decidir desde el inicio la secuencia más eficiente.
Alcance de los hallazgos y puntos pendientes
Los resultados deben leerse con cautela. El estudio es retrospectivo, de un solo centro y con tamaño muestral moderado.
Además, el grado de fragmentación y la decisión de repetir EHL no siguieron un protocolo predefinido. Tampoco se evaluaron desenlaces a largo plazo como control sostenido del dolor, recurrencia litiásica o función pancreática.
Aun así, la propuesta de umbrales por TC abre una línea práctica de estratificación previa.
Para más detalles puede visitar Digestive Diseases and Sciences.
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