Resonancia preoperatoria en cáncer de mama: mayor probabilidad de mastectomía y menos reintervenciones
La mitad de las mujeres con cáncer de mama que se hicieron una resonancia magnética preoperatoria tuvieron lesiones sospechosas adicionales que la mamografía no había detectado. Esa información cambió el plan quirúrgico: más mastectomías, pero también menos reintervenciones.
Un estudio con 1.872 pacientes publicado en el Journal of the American College of Radiology documenta ese doble efecto y describe quiénes acceden —y quiénes no— a este recurso diagnóstico.
¿Qué aporta la resonancia?
De las 992 pacientes que tuvieron RM preoperatoria, el 51,5 % presentó lesiones sospechosas adicionales no vistas en la mamografía.
Aproximadamente la mitad de esas lesiones fue clasificada como BI-RADS 4 o 5, con sospecha moderada a muy alta de malignidad en áreas no contempladas en la planificación quirúrgica inicial.
Ese mapa extendido de la enfermedad explica los dos efectos que siguieron: más cirugía en el acto inicial, menos regreso al quirófano.
Más mastectomías
La probabilidad de mastectomía fue claramente mayor en el grupo con RM: el 49 % terminó con esta cirugía frente al 31 % del grupo sin RM. El estudio no prescribe una conducta, pero muestra que la disponibilidad de información adicional se tradujo, con frecuencia, en una cirugía más amplia.
Menos reintervenciones
El otro efecto fue la reducción de re-excisiones: del 14 % en el grupo sin RM al 8 % en quienes sí la tuvieron. Una delimitación más precisa de la enfermedad desde el inicio reduce márgenes positivos y enfermedad residual, evitando segundas cirugías en un número relevante de pacientes.
“Una delimitación más precisa desde el inicio reduce márgenes positivos. La resonancia ofrece ese mapa, pero no sin costo: la información adicional también amplía la cirugía.”
¿Qué ocurrió con las biopsias?
No todo lo que la RM marcó se biopsió. Entre las pacientes con hallazgos adicionales, cerca de dos tercios continuaron con biopsias dirigidas por imagen. El valor predictivo positivo informado para la RM en esta indicación fue del 43,2 %.
El tercio restante optó por ir directamente a mastectomía sin biopsia previa, decisión que los autores atribuyen a preferencias personales y a la intención de resolver en un solo acto quirúrgico.
¿Quién recibe la RM?
El uso de RM preoperatoria fue mayor en pacientes con mayor densidad mamaria y estadios tumorales más avanzados, y también en subtipos biológicos como la enfermedad enriquecida para HER2 y el carcinoma lobulillar invasivo —entidades donde la extensión puede ser más difícil de caracterizar con métodos convencionales.
Disparidades de acceso
El estudio describe diferencias significativas según características sociodemográficas. Las mujeres blancas y de otros grupos étnicos accedieron a la RM con más frecuencia que las mujeres afrodescendientes.
La cobertura comercial mostró la mayor tasa de utilización, seguida de Medicaid y Medicare. Las mujeres con empleo a tiempo completo accedieron más que las desempleadas.
“La disponibilidad de la RM preoperatoria no es uniforme, incluso en entornos académicos. Costo, biopsia adicional y barreras logísticas siguen determinando quién accede a la información que puede cambiar su cirugía.”
El doble efecto de saber más
La RM añadió lesiones sospechosas, pero no todas fueron cáncer: un valor predictivo positivo del 43 % implica que una parte de las cirugías más extensas se realizó sin confirmación histológica en todos los casos.
A la vez, la resonancia se asoció a menos re-excisión, señal de mejor planificación inicial.
Ese doble efecto —más información, más mastectomías, menos reoperaciones— es lo que hace de la RM preoperatoria un tema activo de debate en la planificación quirúrgica del cáncer de mama.
Este artículo se basa en el estudio publicado en Journal of the American College of Radiology
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