Neurorradiología intervencionista y casi 7 kg de residuos por procedimiento

por Feb 25, 2026Gestión e Innovación, Radiología0 Comentarios

Neurorradiología intervencionista y residuos: el “lado B” de cada procedimiento

La sostenibilidad está dejando de ser un tema periférico en salud. En neurorradiología intervencionista, el uso intensivo de insumos descartables y empaques convierte a la sala de angiografía en un punto crítico de generación de residuos.

Un estudio publicado en Radiology cuantificó, con medición directa, cuánto “se tira” en procedimientos neurointervencionistas y cuánto cuesta desecharlo. Sus hallazgos colocan números concretos a un problema que suele quedar fuera de los indicadores habituales.

Tres meses, una sala, cien procedimientos consecutivos

El equipo del University Hospital Salzburg (Austria) realizó una auditoría prospectiva durante 90 días (abril-junio de 2025), midiendo y clasificando todos los residuos sólidos generados en 100 procedimientos neurointervencionistas consecutivos.

La separación se hizo por flujos: residuos generales, clínicos, papel reciclable, plástico reciclable, punzocortantes y vidrio. Luego calcularon costos de disposición según estimaciones del servicio de gestión de residuos.

¿Cuánta basura genera un procedimiento?

El promedio de residuos sólidos por procedimiento fue cercano a 7 kg, con una variabilidad amplia que fue desde poco más de 3 kg hasta casi 16 kg.

En términos prácticos, esto equivale a un rango aproximado de 7 a 35 libras por intervención, según el tipo de caso y el material utilizado. La dispersión no es un detalle: muestra que no todas las intervenciones “ensucian” igual y que la complejidad técnica influye en el volumen final.

Residuos clínicos y reciclables, el núcleo del volumen

Más de la mitad del peso correspondió a residuos clínicos, que además suelen terminar en circuitos de disposición más costosos. El resto relevante se repartió entre plástico y papel reciclables, lo que sugiere una carga importante de empaque y material de un solo uso.

El estudio destaca que esta combinación —clínico + reciclables— concentra buena parte del impacto ambiental de la práctica.

Aneurismas y trombectomías, los que más aportan

Al analizar por tipo de procedimiento, los tratamientos de aneurismas generaron el mayor volumen promedio de residuos, seguidos por la trombectomía mecánica.

En el extremo opuesto quedaron procedimientos diagnósticos y tratamientos como los de vasoespasmo, con cargas menores. El patrón es consistente con lo que sugiere la lógica operativa: más dispositivos especializados implica más empaque y más descartables.

Empaques y dispositivos, un problema también económico

El trabajo no se quedó solo en el peso. Estimó costos de disposición por procedimiento, con un promedio cercano a 1,3 euros por intervención y variación según el tipo de caso.

Aunque el monto individual no parece alto, el punto del estudio es la escala: sumado en volumen anual, el costo y el impacto ambiental pasan a ser visibles para la gestión.

Un año proyectado en toneladas y CO₂

En los 100 procedimientos analizados se generaron unos 672 kg de residuos sólidos. Extrapolado a un año, el estudio estimó del orden de 2,7 toneladas.

Además, calculó emisiones de dióxido de carbono asociadas a la incineración del total, con cifras anuales comparables a las emisiones de un hogar promedio, según los autores. Ese encuadre busca conectar el dato técnico con una métrica comprensible de impacto.

Un tema con antecedentes y una medición más robusta

El problema de residuos en neurointervencionismo ya había sido señalado en auditorías previas con cohortes más pequeñas. Por ejemplo, un trabajo de 2020 describió una carga relevante de desechos por caso y la necesidad de iniciativas específicas de “greening” en el entorno neurointervencionista.

El aporte del estudio reciente es la escala de medición y el desglose por categorías con costos asociados.

Puntos que el estudio deja sobre la mesa

Los autores subrayan la necesidad de estrategias “a medida” según el tipo de procedimiento y el perfil de insumos utilizados, con foco particular en el volumen de empaque y en la clasificación adecuada de residuos.

También plantean que futuras investigaciones deberían evaluar elecciones de materiales y la eficacia real de intervenciones para reducción de residuos, manteniendo el estándar de seguridad del paciente y del procedimiento.

Para más detalles puede visitar Radiology.

 

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