Un equipo de investigadores de Amsterdam UMC presentó uno de los trabajos anatómicos más detallados realizados hasta ahora sobre el clítoris: un mapa tridimensional de su red nerviosa obtenido con una técnica avanzada de imagen basada en rayos X.
El estudio, liderado por Ju Young Lee, utilizó tomografía de muy alta resolución para seguir la trayectoria de los principales nervios sensitivos del órgano y describir ramificaciones que hasta ahora no habían podido visualizarse con este nivel de detalle.
El trabajo fue difundido como preprint en bioRxiv en marzo de 2026, por lo que todavía no había sido revisado por pares al momento de su publicación inicial.
Aun así, el hallazgo llamó la atención por su posible impacto en procedimientos realizados en la región vulvar, como cirugías reconstructivas, intervenciones de afirmación de género y otras operaciones pélvicas en las que preservar la sensibilidad es una prioridad.
El clítoris sigue siendo uno de los órganos menos estudiados del cuerpo humano.
Parte del problema es técnico: gran parte de su estructura se encuentra internamente, rodeada por hueso púbico y otros órganos pélvicos, lo que dificulta su estudio mediante disección clásica.
Las técnicas clínicas habituales, como la resonancia magnética, permiten apreciar la morfología general en 3D, pero no alcanzan la resolución espacial necesaria para ver con precisión los trayectos nerviosos finos.
Para superar esa limitación, el equipo recurrió a Hierarchical Phase-Contrast Tomography (HiP-CT), una modalidad de microtomografía con rayos X de sincrotrón.
Esta tecnología aprovecha una fuente de rayos X de alta energía y gran coherencia para generar imágenes tridimensionales a escala micrométrica, con mejor capacidad para diferenciar tejidos blandos que una radiografía convencional. En este caso, se estudiaron dos pelvis femeninas post mortem.
El estudio permitió reconstruir con detalle la trayectoria del nervio dorsal del clítoris, considerado su principal nervio sensitivo.
Uno de los hallazgos más relevantes fue la identificación de cinco troncos nerviosos principales dentro del glande, con diámetros máximos que oscilaron entre 230 y 700 micrómetros.
Las imágenes mostraron además un patrón de ramificación en forma de árbol hacia la superficie del glande.
Los investigadores también observaron que algunas ramas del nervio dorsal no se limitan al glande. Parte de esas prolongaciones se dirige hacia el capuchón del clítoris y hacia el monte de Venus, siguiendo una trayectoria en U invertida cerca de la sínfisis púbica.
Además, el trabajo describió que el nervio labial posterior, una rama del nervio perineal, no solo inerva los labios mayores y menores, sino también las porciones laterales del cuerpo del clítoris y sus alrededores.
Más allá del interés anatómico, el estudio tiene una lectura claramente clínica.
Los autores sostienen que este nuevo mapa 3D puede ayudar a refinar procedimientos realizados en la región vulvar y a revisar conceptos anatómicos que hoy guían algunas cirugías.
Entre ellos, mencionan la necesidad de reconsiderar la llamada “zona de peligro” en ciertas cirugías estéticas genitales, ya que algunas ramas nerviosas parecen extenderse más allá de lo que se asumía previamente.
La relevancia también alcanza a la cirugía reconstructiva en sobrevivientes de mutilación genital femenina.
El artículo recuerda que esta práctica afecta a más de 230 millones de mujeres en todo el mundo y subraya que una comprensión más precisa de las vías nerviosas podría contribuir a mejorar las técnicas reconstructivas y a entender mejor los cambios en la función sensorial después de la cirugía.
Como ocurre con toda investigación anatómica inicial, el estudio tiene limitaciones.
La muestra fue pequeña, con solo dos especímenes, y correspondió a donantes postmenopáusicas, por lo que los resultados no necesariamente reflejan toda la variabilidad anatómica de la población general.
Además, el trabajo se centró en la inervación somática sensorial y no incluyó el mapeo completo del sistema nervioso autónomo de la región.
Aun con esas reservas, el trabajo marca un avance significativo. Casi tres décadas después de que se alcanzara un conocimiento comparable sobre la anatomía nerviosa del glande peneano, este estudio aporta una base tridimensional más precisa para comprender el clítoris y para pensar la cirugía pélvica con una perspectiva más informada sobre la preservación funcional.
El estudio fue difundido como preprint en bioRxiv y aún no había sido revisado por pares al momento de su publicación.
Lee JY, Alblas D, Szmul A, et al. Neuroanatomy of the clitoris. bioRxiv. 2026. doi:10.64898/2026.03.18.712572.
0 comentarios