Highlights 2025 en PET/CT y medicina nuclear

por Dic 30, 2025Biología Molecular

En 2025, la medicina nuclear vivió un año particularmente “fértil” en PET/CT, con avances que fueron desde nuevos radiotrazadores y estrategias theranósticas, hasta guías clínicas y modelos de IA aplicados a pronóstico.

El punto en común fue la búsqueda de más especificidad biológica y mejor toma de decisiones, sin aumentar la complejidad operativa.

PSMA como biomarcador pronóstico en próstata

Más allá de detectar lesiones, la PSMA PET/CT se consolidó como herramienta de estratificación pronóstica en enfermedad metastásica resistente a la castración.

El enfoque 2025 fue integrar métricas de imagen con variables clínicas para estimar supervivencia y riesgo, y así ajustar intensidad terapéutica y seguimiento.

El mensaje para equipos multidisciplinarios fue claro: el valor de PSMA no termina en el “positivo/negativo”, sino en cómo cuantificar carga tumoral y patrones de diseminación para anticipar evolución.

Optimizar Pluvicto con monitoreo multimodal

El tratamiento con Lu-177 PSMA-617 (Pluvicto) sigue expandiéndose, pero 2025 puso el foco en cómo optimizarlo. Un estudio presentado en SNMMI propuso monitoreo multimodal, combinando SPECT/CT y ADN tumoral circulante (ctDNA) para adaptar duración y decisiones ciclo a ciclo.

La idea práctica: identificar respuestas tempranas, reducir exposición innecesaria en quienes responden, y detectar fallas antes de completar esquemas largos.

Xerostomía: un giro técnico con Botox

La xerostomía es una barrera real en terapias dirigidas a PSMA. Un highlight 2025 fue la estrategia adyuvante con toxina botulínica (y su comparación con otros enfoques) para reducir captación en glándulas salivales sin comprometer la captación tumoral.

En los resultados reportados, la intervención se asoció a una reducción media cercana al 30% de la captación en parótidas tratadas, abriendo una línea concreta para mitigar toxicidad.

Elegir trazador PSMA: evidencia comparativa

Con varios radiotrazadores disponibles, 2025 insistió en comparar rendimiento de forma sistemática.

Un metaanálisis presentado en SNMMI resumió la evidencia de más de 5000 pacientes, enfrentando alternativas como (68Ga)Ga-PSMA-11, (18F)PSMA-1007 y (18F)DCFPyL.

El aporte fue ordenar sensibilidad/especificidad y heterogeneidad por escenario clínico, algo clave para centros que deciden su “tándem” de trazadores según logística, disponibilidad y preguntas clínicas.

IA en PET/MRI para extensión extraprostática

No todo 2025 fue PET/CT. Un trabajo relevante exploró machine learning aplicado a PET/MRI para evaluar extensión extraprostática en cáncer de próstata.

El headline fue pragmático: un modelo de IA logró mejorar la precisión preoperatoria en 17%, apuntando a un problema difícil donde pequeños incrementos pueden cambiar planificación quirúrgica o radioterápica.

IA en PET de linfoma: pronóstico y personalización

En linfoma, la conversación se desplazó desde “leer SUV” hacia modelos que integran múltiples variables de imagen para predecir resultados.

La nota de 2025 sintetizó cómo la IA puede apoyar predicción de supervivencia y estratificación de riesgo usando PET basal, con potencial para personalizar intensidad terapéutica y priorizar seguimiento.

La clave fue el enfoque: automatizar cuantificación, reducir variabilidad y transformar biomarcadores metabólicos en señales pronósticas reproducibles.

FAPI: diagnóstico y theranóstica en tumores sólidos

Los radiotrazadores dirigidos a FAP fueron protagonistas. En cáncer gastrointestinal, un metaanálisis destacó que (68Ga)Ga-FAPI-04 PET puede superar a FDG en sensibilidad y especificidad, con impacto especial en escenarios donde FDG queda corto.

Y en el plano terapéutico, el radiotrazador dual 177Lu-DOTA-FAPI-RGD mostró señales clínicas muy llamativas, con control tumoral reportado en 89% de pacientes y buena tolerancia en una cohorte avanzada.

Dos “outsiders” del año: mieloma y tuberculosis

Dos líneas sorprendieron por su potencial de cambiar práctica. En mieloma múltiple, un estudio en SNMMI mostró que 18F-fluciclovina puede detectar más lesiones que FDG, sugiriendo complementariedad cuando FDG subestima carga o distribución.

En infecciosas, apareció [18F]FDT como trazador para tuberculosis con promesa de alta especificidad, un punto crítico para diferenciar inflamación inespecífica de infección activa.

Infraestructura: PET/CT LAFOV y modelo compartido

La tecnología también fue noticia. El PET/CT de campo de visión largo (LAFOV) promete más sensibilidad, potencial reducción de dosis y adquisiciones más breves.

El highlight 2025 fue el modelo compartido entre clínica e investigación, una estrategia de implementación que busca maximizar uso del equipo, tiempos y agenda sin “partir” el sistema en dos mundos (asistencia vs ciencia).

Para centros que sueñan con LAFOV, el caso aporta una hoja de ruta realista.

Neuro y cardio: guías, criterios y nuevas aplicaciones

En Alzheimer, los AUC actualizados marcaron un hito: primera actualización amplia para PET amiloide desde 2013 e incorporación formal de criterios para PET tau, especialmente en deterioro cognitivo leve.

En SNMMI, se discutió cómo factores modificables como IMC e hipertensión podrían asociarse a progresión medida con PET tau.

En Long Covid, PET/MRI y DECT mostraron alta tasa de alteraciones cardiopulmonares persistentes. Y en cardiología, una guía sobre 18F-flurpiridaz sintetizó lo esencial para perfusión miocárdica por PET.

PET se volvió más específica y más “accionable”

PSMA dejó de ser solo detección para convertirse en pronóstico y optimización terapéutica. FAPI abrió un frente diagnóstico-terapéutico muy competitivo.

La IA empezó a aportar donde duele: variabilidad, cuantificación y predicción. Y las guías (en neuro y cardio) mostraron que el campo madura cuando estandariza, no solo cuando innova.

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