Highlights 2025 en Mamografía: IA, tomosíntesis, RM y nuevos biomarcadores

por Dic 30, 2025Mamografía

En 2025, la mamografía y las imágenes médicas femeninas avanzaron en tres frentes: algoritmos clínicamente útiles, técnicas que refinan la caracterización y biomarcadores “oportunistas” con impacto más allá del cáncer.

La narrativa del año no fue “IA reemplaza”, sino “IA integra”, con resultados medibles y también límites claros.

A continuación, un recorrido por los highlights que vale la pena revisitar, con enlaces directos a cada nota para ampliar.

Oncología ginecológica y dolor pélvico bajo la lupa

La IA empezó a ganar terreno en escenarios complejos como el cáncer de ovario, con propuestas basadas en ecografía que buscan mejorar detección y estratificación.

En paralelo, las guías consolidaron el rol de la RM preoperatoria cuando se planifican estrategias conservadoras de fertilidad en cáncer ginecológico.

En patología benigna, la RM mantuvo su lugar central en endometriosis profunda, clave para mapeo prequirúrgico, según un estudio de la Revista Argentina de Radiología.

Y en miomatosis, la superresolución apoyada por IA se exploró como puente hacia tratamientos más precisos, incluido HIFU.

IA en mamografía en la vida real

El salto más interesante de 2025 fue del laboratorio al programa poblacional. Estudios y experiencias en cribado sugieren que, bien implementada, la IA puede incrementar la detección sin penalizar de forma relevante el flujo de trabajo, aunque el resultado depende del contexto, del umbral de recall y de la interacción con el radiólogo.

El mensaje práctico fue claro: la métrica crítica no es solo sensibilidad, sino el equilibrio entre detección, recalls y carga operativa.

Cánceres de intervalo y predicción de riesgo

La conversación se desplazó hacia lo que el tamizaje “no ve” a tiempo.

La IA como “segundo lector” apuntó a reducir cánceres de intervalo, es decir, tumores que aparecen entre rondas de screening, con evidencia de que ciertos sistemas pueden detectar una fracción relevante de estos casos si se integran al proceso.

En paralelo, los modelos de deep learning empezaron a posicionarse como herramientas de riesgo, con la ambición de anticipar quién tiene mayor probabilidad de intervalo y ajustar estrategia.

Mamas densas y decisiones más finas

En mamas densas, 2025 reforzó una idea: el valor de la IA también está en afinar categorías, no solo en “encontrar nódulos”. Modelos de apoyo buscaron mejorar la discriminación en escenarios BI-RADS intermedios, con impacto potencial en biopsias innecesarias y en falsos negativos.

En la misma línea, apareció un enfoque más cognitivo: herramientas que no cambian el diagnóstico por sí solas, pero guían la atención visual del lector hacia regiones relevantes.

Mamografía con contraste y tomosíntesis en el centro del flujo

La mamografía con contraste (CEM) siguió creciendo como alternativa intermedia entre mamografía y RM, con discusiones sobre protocolos, rendimiento y escenarios de uso, incluso en ámbitos científicos de alto perfil.

En tomosíntesis, el año insistió en dos puntos: la distorsión arquitectural sigue siendo un hallazgo con valor diagnóstico pero con trampas de manejo, y los falsos positivos no son “idénticos” entre IA y radiólogos: tienden a recaer en pacientes y lesiones diferentes, con implicancias para auditoría y entrenamiento.

RM mamaria: velocidad sí, pero con límites

La RM ultrarrápida volvió a escena por su promesa de acortar tiempos, pero 2025 puso el foco en sus limitaciones frente a la dinámica estándar en lesiones desafiantes o con realce parenquimatoso de fondo moderado/alto.

El aprendizaje fue operativo: acelerar no debe degradar conspicuidad ni caracterización cuando el objetivo es decidir conducta. La “RM más corta” es valiosa si mantiene rendimiento donde más importa, no solo en casos fáciles.

Radiomics y DCIS: selección para vigilancia activa

La vigilancia activa en DCIS necesita biomarcadores de progresión y, en 2025, la radiómica por RM se presentó como candidata para estratificar riesgo y apoyar decisiones menos invasivas, con modelos que exploran patrones de textura y realce más allá de la lectura convencional.

El punto clave fue clínico: no se trata solo de “predecir invasión”, sino de identificar quién podría evitar cirugía sin comprometer seguridad oncológica, siempre con validación externa y umbrales claros.

Calcificaciones arteriales: cuando la mamografía habla del corazón

Uno de los highlights más transversales fue el retorno de un hallazgo clásico con lectura moderna: las calcificaciones arteriales mamarias (BAC) como marcador de riesgo cardiovascular.

La evidencia reciente refuerza asociaciones con eventos y mortalidad, y empuja a discutir reporte sistemático e integración con prevención .

Aquí la innovación es doble: aprovechar un estudio ya indicado para sumar valor poblacional y, a futuro, automatizar detección y cuantificación con IA para triage cardiovascular.

Si 2025 dejó una marca, fue la consolidación de una radiología femenina más integrada

IA que mejora procesos reales, técnicas que refinan la caracterización y hallazgos que conectan mama con salud sistémica.

El próximo paso no es “más herramientas”, sino mejores protocolos de adopción: métricas comunes, gobernanza de datos, formación y comunicación de riesgo.

Ese es el terreno donde estos avances pueden pasar de promesas a estándares, sin perder rigor ni seguridad.

Este artículo se basa en una selección de artículos publicados en RadiologíaLatam durante 2025 (enlaces incluidos).

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