Virtual hospital-at-home: co-diseño para una atención más equitativa en comunidades diversas
El crecimiento acelerado de la atención virtual durante la pandemia impulsó la adopción de modelos hospital-at-home, que permiten ofrecer cuidados de nivel hospitalario en el hogar mediante monitoreo remoto, comunicación digital y apoyo presencial cuando es necesario.
Aunque estos modelos mejoran la comodidad y continuidad asistencial, su implementación puede profundizar inequidades preexistentes si no se diseñan considerando las barreras culturales, lingüísticas y tecnológicas de las comunidades a las que se dirigen.
En Fraser Health Authority (Columbia Británica, Canadá), un proyecto reciente aplicó una metodología de co-diseño basada en experiencias (experience-based co-design, EBCD) para identificar desafíos y oportunidades en la adopción de un futuro programa virtual hospital-at-home, con un enfoque explícito en la población sudasiática, una comunidad que enfrenta obstáculos persistentes en el acceso a servicios de salud.
Participación desde la planificación
El proceso comenzó con la creación de un comité directivo integrado por representantes comunitarios, equipos de salud virtual, especialistas en equidad, investigadores y profesionales clínicos.
Durante 12 meses, este grupo ajustó el enfoque metodológico, revisó hallazgos emergentes y garantizó que la interpretación de datos se realizara con perspectiva cultural.
Para entender cómo estos modelos se insertan en la práctica clínica real, se entrevistó a profesionales con experiencia en monitoreo remoto.
Destacaron beneficios, como mayor continuidad en la relación terapéutica, pero también señalaron barreras: escasa participación en las fases iniciales del diseño, carga administrativa adicional y dudas sobre la integración de plataformas digitales.
Estas observaciones subrayaron la necesidad de involucrar al personal clínico desde el inicio.
Experiencias de pacientes y cuidadores
La fase central consistió en 20 entrevistas individuales con miembros de la comunidad sudasiática, realizadas en varios idiomas con apoyo técnico. Aunque la mayoría consideró atractivo recibir atención hospitalaria en casa, surgieron preocupaciones vinculadas con confianza, seguridad y claridad del modelo.
Algunos participantes percibían la atención virtual como menos rigurosa que la hospitalaria, especialmente en situaciones complejas.
Otros describieron dificultades para comprender instrucciones en inglés o para utilizar dispositivos digitales sin ayuda. También aparecieron temores de que una alta temprana o el seguimiento remoto pudieran interpretarse como falta de seriedad frente a sus síntomas.
Con autorización de los participantes, fragmentos de estas entrevistas se integraron en un breve touchpoint film utilizado para sensibilizar a los asistentes en la siguiente etapa.
Soluciones diseñadas en conjunto
El taller de co-diseño reunió a pacientes, cuidadores, clínicos y actores comunitarios.
A partir del testimonio audiovisual, se trabajó en seis áreas críticas: idioma, alfabetización digital, comodidad y confianza, calidad percibida, claridad de procesos y conocimiento de los servicios disponibles.
La alfabetización digital emergió como un elemento determinante. Se propusieron estrategias híbridas de capacitación (virtual y presencial), materiales educativos multilingües, glosarios visuales dentro de tablets y un canal de soporte técnico 24/7.
También se recomendó incorporar herramientas digitales que reproduzcan funciones de seguridad presentes en el ámbito hospitalario, como avisos rápidos ante cambios clínicos.
La formación del personal fue otro punto clave. Se sugirió integrar competencis de salud virtual en la práctica clínica habitual, además de capacitación en comunicación culturalmente competente, fundamental para comprender creencias, dinámicas familiares y formas de expresar síntomas en distintas culturas.
La comunidad y los cuidadores como socios del modelo
Los participantes destacaron la necesidad de acercar la información a los espacios comunitarios: centros culturales, templos, residencias de adultos mayores y actividades sociales.
El aprendizaje entre pares se identificó como una estrategia eficaz, especialmente para personas mayores que se sienten más cómodas recibiendo información de miembros de su propia comunidad.
El rol del cuidador —frecuentemente un familiar joven que facilita el uso de tecnología, traduce y ayuda a navegar el sistema sanitario— fue considerado central. Incorporarlos formalmente mediante módulos educativos y acceso a información clara podría mejorar la adherencia y reducir barreras de comunicación.
El proyecto evidenció que un modelo hospital-at-home equitativo requiere más que infraestructura tecnológica. Demanda procesos participativos, capacitación accesible, acompañamiento cultural y una integración explícita del entorno familiar.
Estas recomendaciones ofrecen una guía práctica para desarrollar servicios virtuales que respondan a las necesidades reales de poblaciones diversas y que promuevan confianza, seguridad y continuidad asistencial.
Para más detalles puede visitar JMIR Publications.
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