Calidad de las derivaciones para TC en emergencias: un estudio revela fallas y oportunidades de mejora
La calidad de las derivaciones para tomografía computada en los servicios de emergencia es un factor crítico para garantizar estudios apropiados, reducir demoras y optimizar la toma de decisiones clínicas.
Sin embargo, un nuevo análisis de más de 1.200 solicitudes revela que la mayoría carece de información esencial para justificar el examen.
El hallazgo reabre un debate central para la práctica radiológica: ¿cómo impacta la calidad de la requisición en la calidad del cuidado y en la eficiencia del flujo de trabajo?
Un problema más frecuente de lo que se reconoce
Los autores del estudio evaluaron 1.291 solicitudes de TC provenientes de áreas de emergencia.
Utilizaron el sistema RI-RADS (Reason for Exam Imaging Reporting and Data System), diseñado para medir la claridad y completitud de las requisiciones radiológicas.
Los resultados fueron contundentes: solo el 27,7 % de las solicitudes alcanzó calidad adecuada (categorías A o B), mientras que casi el 66 % contenía información considerablemente limitada para justificar el estudio.
RI-RADS: una herramienta útil para medir la calidad
RI-RADS clasifica las requisiciones en cinco niveles: A (adecuada), B (apenas adecuada), C (información considerablemente limitada), D (deficiente) y X (sin información).
En esta cohorte, 851 solicitudes fueron calificadas como C, 53 como D y 29 como X.
La gran concentración en los niveles inferiores refleja una falta de estandarización y de entrenamiento en la elaboración de derivaciones, incluso en contextos de alta demanda como las urgencias.
La clínica presente, la pregunta diagnóstica ausente
Aunque el 97 % de los formularios incluía la impresión inicial del médico solicitante, solo el 69 % presentaba información clínica estructurada y apenas el 29 % especificaba la pregunta diagnóstica.
Esta ausencia compromete la capacidad del radiólogo para seleccionar protocolos adecuados, interpretar hallazgos y sugerir diagnósticos diferenciales alineados con la sospecha clínica.
Especialidades con mejor desempeño en la calidad de la solicitud
Uno de los hallazgos más llamativos fue la variación según la especialidad del médico solicitante. Las derivaciones provenientes de neurología fueron 3,5 veces más propensas a ser adecuadas.
En cambio, las solicitudes generadas en clínicas de dolor torácico y en áreas de fiebre tuvieron entre 57 % y 68 % menos probabilidad de alcanzar una calidad aceptable.
Esta diferencia sugiere que la formación y la cultura de trabajo de cada especialidad influyen de manera significativa en la claridad de las órdenes de imagen.
Regiones anatómicas: ¿todas las solicitudes son iguales?
El análisis también mostró que la calidad varía según la zona anatómica solicitada. Las TC de cuello tuvieron 3,7 veces más probabilidad de tener información suficiente.
En contraste, las solicitudes para estudios de cabeza y abdomen fueron 94 % y 73 % menos propensas, respectivamente, a cumplir estándares adecuados. Estos datos podrían guiar intervenciones educativas orientadas a las áreas donde se observan mayores dificultades.
Relación entre calidad de la requisición y razonamiento clínico
Más allá de su completitud formal, los formularios con peor calificación RI-RADS mostraron menor coincidencia entre los diagnósticos diferenciales planteados y los hallazgos del informe final.
Este hallazgo respalda una preocupación frecuente en los servicios de radiología: la calidad de la requisición parece reflejar, al menos en parte, el nivel de razonamiento clínico previo.
Consecuencias para el flujo de trabajo en radiología
Requisiciones poco claras generan demoras, necesidad de clarificaciones adicionales, repetición de estudios o asignación de protocolos subóptimos.
En contextos de emergencia, donde cada minuto importa, la falta de una pregunta diagnóstica precisa puede complicar la priorización de pacientes o la selección de la técnica más adecuada.
Los resultados del estudio refuerzan la importancia de formalizar requerimientos mínimos en las solicitudes de imagen.
Un desafío sistémico que requiere intervención estratégica
Los autores destacan que mejorar la calidad de las requisiciones no depende solo de los médicos solicitantes.
El problema es sistémico e involucra la cultura institucional, la disponibilidad de plantillas estandarizadas y la formación en razonamiento clínico aplicado a la imagen.
La adopción de sistemas como RI-RADS puede ser un punto de partida para homogeneizar criterios en servicios con alta carga asistencial.
Oportunidad para fortalecer la formación clínica
Capacitar a los equipos en la elaboración de requisiciones adecuadas puede mejorar la seguridad del paciente, ayudar a evitar exposiciones innecesarias a radiación y optimizar la colaboración entre clínicos y radiólogos.
Incluir módulos sobre “cómo pedir un estudio de imagen” en residencias, guardias y programas de educación continua podría elevar la calidad del proceso diagnóstico desde el primer contacto.
Tecnología, estandarización y futuro de las derivaciones
Sistemas electrónicos de requisición con campos obligatorios, listas desplegables de sospecha diagnóstica o integraciones con la historia clínica electrónica pueden facilitar la elaboración de solicitudes precisas.
Combinadas con estrategias educativas, estas soluciones permiten que la calidad deje de depender exclusivamente del criterio individual y se convierta en un proceso reproducible.
Hacia una cultura de solicitudes más claras y eficientes
Este estudio evidencia que la calidad de las derivaciones para TC en emergencias es ampliamente mejorable, pero también muestra que existen herramientas para lograrlo.
Promover una cultura de solicitudes basadas en razonamiento clínico claro, apoyada en sistemas como RI-RADS y reforzada con formación específica, puede generar beneficios directos en la eficiencia del flujo de trabajo radiológico y en la calidad del cuidado del paciente.
Para más información puede visitar Insights into Imaging.
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