Los programas de cribado de cáncer de pulmón se expanden en Europa y en otras regiones del mundo, pero la infraestructura técnica que los sostiene muestra una variabilidad que compromete uno de sus supuestos fundamentales: la reproducibilidad.
La detección de nódulos, la volumetría y el cálculo del tiempo de duplicación de volumen dependen de la consistencia de los parámetros de adquisición y reconstrucción de TC entre estudios y entre centros.
Una encuesta internacional del consorcio SOLACE —115 profesionales de 71 instituciones— documenta que eso no está ocurriendo de manera uniforme, con diferencias que van desde quién define el protocolo hasta qué algoritmo de reconstrucción se utiliza.
Gobernanza estrecha, actualizaciones irregulares
La responsabilidad sobre el protocolo de TC recae, en la mayoría de los centros encuestados, en un único grupo profesional: 64 de las 115 respuestas identificaron a radiólogos como responsables de establecer el protocolo, y en 47 de los 71 centros esa responsabilidad correspondía exclusivamente a una sola profesión, sin participación de físicos médicos, técnicos ni directores de programa.
El mismo patrón se reprodujo en la modificación posterior, donde 40 de los 60 centros que permitían cambios los gestionaban desde un único grupo, y 11 instituciones declararon que el protocolo no podía modificarse una vez establecido.
La frecuencia de actualización resultó igualmente irregular: la mayoría reportó hacer cambios solo cuando lo consideraba necesario, y 14 centros declararon no haber realizado ninguna actualización, lo que refleja que gobernanza concentrada y revisión esporádica se refuerzan mutuamente.
Cuando una sola profesión define, modifica y actualiza el protocolo de TC sin estructura multidisciplinaria, la variabilidad entre centros no es un accidente: es el resultado previsible de esa gobernanza.
Los parámetros técnicos mostraron una dispersión considerable.
Los espesores de corte reconstruidos oscilaron entre 0,625 mm y 1,50 mm, con 1,00 mm como el valor más frecuente, y el intervalo entre imágenes varió de 0,50 mm a 1,25 mm —en la mayoría de los casos igual o menor al espesor, para garantizar una reconstrucción contigua—, mientras que los kernels de reconstrucción mostraron variabilidad marcada entre centros, lo que afecta la comparabilidad de las imágenes resultantes.
En cuanto a los algoritmos, la reconstrucción iterativa con modelado estadístico fue la más utilizada, la iterativa con soporte de aprendizaje profundo registró presencia significativa y la retroproyección filtrada pasó a ser claramente minoritaria, aunque la familiaridad con la terminología técnica no fue uniforme entre respondentes.
El software es parte del flujo, pero su utilidad depende de parámetros que aún no son consistentes
El 90% de los centros que respondieron esa sección confirmó utilizar software de apoyo al cribado, principalmente para detección de nódulos, volumetría y cálculo del tiempo de duplicación de volumen, lo que refleja una maduración tecnológica real del campo.
Aunque la encuesta señala una tensión de fondo: la utilidad de estas herramientas depende de la consistencia de los parámetros de imagen sobre los que operan, y si los kernels de reconstrucción varían entre centros los resultados de volumetría no son comparables entre sí aunque se use el mismo software.
Un software de volumetría sobre imágenes reconstruidas con parámetros distintos no mide la misma cosa en dos centros diferentes, aunque corra el mismo algoritmo.
Una herramienta con potencial clínico
La encuesta del consorcio SOLACE no evalúa resultados clínicos ni desempeño de software, sino que ofrece una fotografía del estado actual que permite identificar dónde está la variabilidad antes de intentar reducirla: los puntos críticos no están solo en el equipamiento sino en la gobernanza del protocolo, en la frecuencia de actualización y en la comprensión técnica compartida entre profesionales.
Para los servicios de diagnóstico por imágenes que participan en programas de cribado pulmonar, la implicación es directa: la estandarización empieza por la toma de decisiones, no por el equipo.
Este artículo se basa en un estudio publicado en Insights into Imaging.
0 comentarios