Mamografía con contraste en estadificación del cáncer de mama: cuándo sí y cuándo no

por Jul 8, 2026Mamografía, Resonancia0 Comentarios

Radiology, mamografía, cáncer de mama, detección, contraste
La mamografía con contraste cambió el plan quirúrgico en casi 1 de cada 4 pacientes en el estudio más grande disponible

La mamografía con contraste (CEM) lleva años posicionándose como una alternativa viable a la RM mamaria en la estadificación preoperatoria del cáncer de mama, y una revisión de la literatura publicada en Radiology sistematiza la evidencia disponible para identificar en qué escenarios esa alternativa es sólida y en cuáles la RM sigue siendo la opción más adecuada.

La revisión no toma partido de manera global: reconoce la utilidad clínica de la CEM en varios contextos y, al mismo tiempo, delimita con precisión sus limitaciones, lo que la convierte en una guía práctica para la toma de decisiones en estadificación mamaria.

Precisión tumoral y comparación con RM

La CEM mostró reproducibilidad alta en la medición preoperatoria del tamaño tumoral: un estudio prospectivo de 2025 con 205 pacientes y 267 lesiones reportó un acuerdo interobservador del 93% y un error absoluto medio de 0,46 mm, frente a 4,06 mm para la mamografía convencional y 3,52 mm para la ecografía.

En la comparación directa con RM, un estudio con 189 pacientes y 233 lesiones no encontró diferencias estadísticamente significativas en las mediciones pre y posoperatorias entre ambas modalidades. En el estudio más numeroso de la revisión —991 mujeres, 1.005 lesiones malignas— la CEM alcanzó una sensibilidad del 91,5% y una especificidad del 96,8%, cifras que la ubican en el mismo rango que la RM.

Un error absoluto medio de 0,46 mm en la medición tumoral preoperatoria no es un resultado modesto: es una cifra que la mamografía convencional no puede igualar.
Impacto en el plan quirúrgico

Los datos sobre impacto quirúrgico son el argumento más concreto a favor de la CEM. En la cohorte de 991 mujeres, la CEM motivó estudios adicionales en el 36,7% de los casos y modificó el plan quirúrgico inicial —basado en imagen convencional— en el 22,8% de las pacientes.

Para la detección de cáncer ipsilateral secundario y enfermedad oculta en la mama contralateral, un estudio prospectivo de 84 mujeres no encontró diferencias significativas entre CEM y RM con contraste, con cambios comparables en el manejo quirúrgico (30,9% vs 29,7%).

La evidencia sobre carcinoma lobulillar invasor y DCIS matiza además una percepción previa negativa: un estudio multicéntrico de 115 casos de carcinoma lobulillar no evidenció diferencias en la sobreestimación tumoral entre CEM y RM, y un estudio de 2024 sobre DCIS mostró sensibilidades equivalentes para la variante no calcificada (93,8% en ambas) y comparables para la calcificada (92,4% vs 93,9%).

Radiology, mamografía, cáncer de mama, detección, contraste
Mamografía con contraste (CEM) preoperatoria de una paciente de 80 años, con hallazgos verdaderamente negativos para compromiso del complejo areola-pezón.

Las imágenes muestran dos masas en el tercio medio del cuadrante superior de la mama derecha, en la unión de los cuadrantes internos y externos: (A) proyección craneocaudal de baja energía y (B) proyección craneocaudal recombinada. En la imagen recombinada se observa una masa con realce heterogéneo de alta conspicuidad, correspondiente a un carcinoma lobulillar invasivo luminal B, grado 3, y otra masa con realce periférico de conspicuidad moderada, correspondiente a un carcinoma invasivo de tipo no específico (NST) luminal B, grado 2, asociado a carcinoma lobulillar invasivo.

Los hallazgos en la CEM no sugerían compromiso patológico del pezón, ya que mostraban una distancia mínima de 33 mm entre el realce de la masa anterior y el pezón, pezón protruyente sin retracción, ausencia de engrosamiento cutáneo periareolar y realce lineal superficial normal.

(C) La microfotografía anatomopatológica del complejo areola-pezón (hematoxilina-eosina, ×50) muestra estructuras ductales benignas (flechas) inmersas en el estroma fibroso, sin evidencia de infiltración tumoral.

(Imagen: Radiology.)

Dónde la RM sigue siendo la elección correcta

La revisión establece tres escenarios en los que la CEM no alcanza el estándar de la RM. El primero es la estadificación ganglionar: la CEM no permite visualizar los ganglios axilares, supraclaviculares ni de la cadena mamaria interna, lo que la hace insuficiente para la evaluación nodal y metastásica.

El segundo es la extensión a pared torácica o músculo pectoral, donde la RM ofrece mayor precisión. El tercero es el complejo areola-pezón: aunque ciertos hallazgos en CEM se asociaron en un estudio multicéntrico de 530 mujeres con probabilidad al menos tres veces mayor de compromiso patológico del pezón, la RM sigue siendo más efectiva para detectar afectación sutil o temprana de esa estructura.

La CEM compite con la RM en el tumor primario. No compite en la axila, en la pared torácica ni en el pezón: esas son las tres líneas que la revisión traza con claridad.
Una lectura para la práctica clínica

La revisión no propone a la CEM como reemplazo universal de la RM mamaria, sino como una herramienta con indicaciones bien definidas que amplía el acceso a la estadificación de calidad donde la RM no está disponible o está contraindicada, con impacto quirúrgico demostrado.

Para los equipos de diagnóstico mamario, la utilidad de la revisión está en esa precisión: no en declarar una modalidad superior a la otra, sino en definir para qué pregunta clínica cada una da la mejor respuesta.

Para más detalles puede visitar Radiology. 

También te puede interesar

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *