Competencias digitales en salud: solo dos herramientas parecen realmente útiles para evaluar al personal clínico
La transformación digital en salud avanza más rápido que la formación de muchos profesionales. En la práctica, médicos, enfermeros y otros integrantes del equipo asistencial ya deben usar tecnologías digitales, aunque en muchos contextos su preparación sigue siendo limitada.
Un análisis reciente publicado en el International Journal of Medical Informatics revisó herramientas validadas para medir la competencia digital en profesionales de la salud y encontró un dato llamativo: entre 28 publicaciones y documentos incluidos, solo dos instrumentos cumplieron con criterios clave de validez, alcance interprofesional y aplicación específica en entornos sanitarios.
Por qué medir la competencia digital importa
La competencia digital en salud no se limita a saber usar una computadora o una plataforma. El concepto incluye conocimientos, habilidades y actitudes para utilizar tecnologías digitales de forma segura, eficaz y clínicamente apropiada. También abarca aspectos éticos, organizacionales y de seguridad del paciente.
Según el análisis, la evidencia disponible sugiere que muchos profesionales se sienten más cómodos con habilidades básicas, pero siguen mostrando brechas en áreas más avanzadas, como gestión de información, ciberseguridad e inteligencia artificial.
El estudio remarca además que el desarrollo de estas competencias depende del entorno.
La disponibilidad de equipamiento, las políticas institucionales, la cultura organizacional, el apoyo gerencial y la capacitación formal influyen de forma positiva en la capacidad digital de la fuerza laboral. Por eso, contar con instrumentos de medición confiables puede ayudar a identificar necesidades reales de aprendizaje y orientar mejor las estrategias de transformación digital.
Muchas herramientas, pero poca solidez
La revisión utilizó un enfoque guiado por criterios, apoyado en marcos previos de competencias digitales en salud y capacidad laboral.
La búsqueda incluyó PubMed, CINAHL, Google Scholar y literatura gris hasta el 22 de abril de 2025.
En total se identificaron 801 registros y finalmente se incluyeron 28 publicaciones o documentos: 22 provenientes de literatura académica y 6 de literatura gris. El 61% había sido publicado en los últimos cinco años, lo que refleja un interés creciente en este campo.
Sin embargo, el panorama fue muy heterogéneo. Las herramientas variaban en población objetivo, longitud y contenido. Entre las diseñadas específicamente para el personal sanitario, el 45% estaba orientado solo a enfermería y el 35% tenía alcance interprofesional.
La extensión oscilaba entre 6 y 178 ítems, con un promedio de 37. Los dominios más frecuentes incluían habilidades técnicas, alfabetización en tecnologías de la información y la comunicación, motivación o confianza para usar herramientas digitales y competencia ética.
El gran problema: validación insuficiente
De los 24 instrumentos centrados en competencia digital, solo 17 informaban propiedades psicométricas. Seis mostraron evidencia fuerte de validación, con buena validez de contenido, estructura adecuada, tamaño muestral suficiente y confiabilidad aceptable. Cinco presentaron evidencia moderada y seis, evidencia débil.
A eso se sumaron siete herramientas sin evidencia de validación, que también fueron clasificadas como débiles.
En otras palabras, muchas opciones existen, pero pocas ofrecen suficiente respaldo metodológico para usarse con confianza en evaluación organizacional o planificación educativa.
Las dos herramientas que mejor encajan
Solo dos instrumentos cumplieron con los criterios de ser válidos, aplicables a más de una profesión y relevantes para el contexto sanitario.
El primero fue el conjunto DigiHealthCom y DigiComInf, desarrollado en Finlandia como dos componentes complementarios que se administran juntos.
Según la revisión, este instrumento combinado incluye 42 ítems sobre competencias digitales en salud y 15 ítems sobre factores que influyen en su desarrollo. Entre sus dimensiones aparecen la teleorientación, el uso y evaluación de soluciones digitales, la competencia ética, el apoyo gerencial, las prácticas organizacionales y la influencia de colegas.
Su validación se apoyó en una muestra de 817 participantes y fue la que mostró la evidencia más sólida.
La segunda herramienta fue un cuestionario de 22 ítems aplicado en Etiopía y adaptado a partir del marco de competencias digitales de la Comisión Europea. Evalúa procesamiento de información, creación de contenido, comunicación, seguridad y resolución de problemas.
Aunque fue probado en 167 trabajadores sanitarios de múltiples profesiones, su evidencia de validación fue considerada débil porque no incluyó análisis factorial para confirmar la validez estructural. Aun así, fue uno de los pocos instrumentos que cumplió con el criterio de alcance interprofesional y contexto de salud.
- la mayoría de los instrumentos sigue siendo específica de una sola profesión;
- muchas herramientas carecen de validación psicométrica robusta;
- solo dos instrumentos mostraron alcance interprofesional y uso sanitario;
- la mayor brecha está en medidas útiles para plantillas clínicas diversas.
Lo que este hallazgo deja en evidencia
El estudio deja una conclusión importante para educación, gestión y política sanitaria. No alcanza con exigir competencias digitales al personal clínico si luego no existen buenos instrumentos para medirlas.
Sin herramientas válidas y comparables, resulta difícil detectar brechas, diseñar formación específica, evaluar cambios a lo largo del tiempo o planificar la transformación digital con criterio.
Los autores subrayan justamente esa necesidad: ampliar la investigación en medidas interprofesionales de competencia digital para apoyar una transformación efectiva de la fuerza laboral sanitaria.
En un sistema de salud cada vez más dependiente de tecnologías digitales, medir bien también es una forma de cuidar la calidad. Y hoy, según esta revisión, todavía queda mucho por mejorar en ese terreno.
Para más detalles puede visitar el International Journal of Medical Informatics.
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