Un caso clínico publicado en Applied Radiology describió a un niño con zika congénito que consultó por un aumento marcado de crisis epilépticas y terminó revelando, en una misma evaluación, hallazgos severos en resonancia magnética pediátrica y una alteración ocular poco habitual.
Más allá de la microcefalia, el mensaje central es práctico: en el síndrome congénito por Zika, la RM no debe “olvidarse” de las órbitas.
El caso y el contexto clínico
El cuadro se enmarca en la infección congénita por virus del Zika, adquirida por transmisión vertical durante el embarazo.
En adultos, la infección suele ser leve o asintomática, pero la exposición fetal temprana puede afectar procesos críticos del neurodesarrollo.
Esto explica la combinación de epilepsia, discapacidad neurológica y alteraciones estructurales encefálicas. En la práctica, la sospecha clínica suele activarse por microcefalia y retraso del desarrollo, pero los hallazgos oculares pueden aportar pistas diagnósticas adicionales.
Hallazgos clave en la RM pediátrica
La RM encefálica mostró microcefalia severa y un patrón giral simplificado difuso, compatible con alteración de la migración y maduración neuronal.
Se describieron signos de mielinización incompleta, reducción global del volumen de sustancia blanca y ventriculomegalia marcada. También se informó hipoplasia cerebelosa y compromiso del tronco encefálico, con cambios llamativos a nivel pontino.
A esto se sumaron calcificaciones parenquimatosas periféricas, hallazgo reportado en espectros congénitos infecciosos y descrito en Zika.
Un detalle que cambia la lectura: las órbitas
La interconsulta oftalmológica por estrabismo llevó a identificar un coloboma coro-retiniano en región macular, junto con atrofia leve de los nervios ópticos.
En el síndrome congénito por Zika son frecuentes la atrofia coro-retiniana y el compromiso del nervio óptico, y pueden aparecer incluso cuando la microcefalia no es prominente.
El coloboma, en cambio, es una presentación rara y por eso tiene alto valor educativo para quien informa una RM pediátrica.
Qué es un coloboma y por qué es infrecuente en Zika
El coloboma es un defecto focal por cierre incompleto de la fisura embrionaria del ojo durante semanas tempranas de gestación.
Para que se produzca, la agresión intrauterina debe ocurrir en una ventana temporal estrecha. Esa restricción ayuda a entender por qué el coloboma coro-retiniano se reporta poco en Zika congénito.
El caso refuerza una hipótesis clínica razonable: cuanto más temprano el evento prenatal, mayor la probabilidad de malformaciones combinadas del sistema nervioso central y la vía visual.
Implicancias para la práctica radiológica
En niños con sospecha de síndrome congénito por Zika, el informe debe integrar tres planos: malformaciones corticales, patrón de sustancia blanca/ventrículos y evaluación sistemática de la fosa posterior y tronco.
Pero este caso agrega una cuarta tarea: revisar órbitas y nervios ópticos de forma intencional, especialmente cuando la microcefalia es severa.
Detectar un coloboma no es un hallazgo “decorativo”. Obliga a coordinación con oftalmología por riesgo de complicaciones y por impacto funcional visual.
Para la práctica diaria
Este reporte recuerda que la RM pediátrica en infecciones congénitas no es solo “cerebro”. En zika congénito, los hallazgos oculares pueden ser frecuentes y, en ocasiones, inesperados.
La combinación de microcefalia severa, simplificación giral, ventriculomegalia, calcificaciones y alteraciones orbitarias construye un patrón que orienta el diagnóstico y favorece un abordaje interdisciplinario temprano.
Según se remarca en la publicación, en casos de microcefalia marcada vale la pena “mirar el ojo” con el mismo rigor que el encéfalo.
Para más detalles puede visitar Applied Radiology.
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