Tuberculosis en 2025: ¿Cómo erradicar una epidemia silenciosa?

por Mar 21, 2025IA & Diagnostico, Radiología0 Comentarios

Una amenaza persistente para la salud global

La tuberculosis (TB) es una enfermedad infecciosa causada por Mycobacterium tuberculosis, una bacteria que suele afectar principalmente a los pulmones. Se transmite por el aire cuando una persona enferma tose, estornuda o escupe. Aunque es prevenible y curable, sigue siendo una de las principales causas de muerte por enfermedades infecciosas en el mundo.

Según datos recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2023 se estima que 10,8 millones de personas contrajeron tuberculosis a nivel mundial, y 1,25 millones fallecieron a causa de esta enfermedad, incluidas 161.000 personas con infección por VIH. Estas cifras reflejan que la TB ha vuelto a ocupar el primer lugar como causa de muerte infecciosa global, tras haber sido superada temporalmente por el COVID-19.

Epidemiología regional: un repunte preocupante en las Américas

En la Región de las Américas, la situación muestra avances y retrocesos. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en 2023 se notificó el mayor número de casos de TB desde que existen registros regionales.

Se estima que hubo 342.000 casos, lo que representa un aumento del 6,6% respecto al año anterior y un 20% más en comparación con los niveles de 2015, año base de la estrategia “Fin a la TB” de la OMS.

El 80% de los casos en la región se concentran en solo ocho países, con tasas que oscilan entre 58 y 173 casos por cada 100.000 habitantes.

Sin embargo, diecisiete países y territorios —principalmente en el Caribe— muestran tasas menores a 10 por cada 100.000 habitantes, lo cual los posiciona cerca de los umbrales para la eliminación de la enfermedad.

A pesar de la mejora en el acceso al diagnóstico rápido molecular, que pasó del 40% en 2022 al 47% en 2023, esta expansión fue más lenta que en años anteriores. La cobertura aún es insuficiente, especialmente en contextos de alta carga y limitada infraestructura sanitaria.

Síntomas, diagnóstico y prevención: pilares de la detección oportuna

La tuberculosis activa puede presentarse con tos persistente (a veces con sangre), dolor torácico, fiebre, pérdida de peso y sudoración nocturna. En algunos casos, los síntomas son leves o incluso inexistentes durante meses, lo que favorece la transmisión inadvertida.

Cuando afecta otros órganos, puede manifestarse como meningitis, sangrado urinario, dolor de espalda o ganglios inflamados, según el área comprometida.

El diagnóstico precoz es crucial.

La OMS y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan el uso de pruebas rápidas de diagnóstico molecular, como Xpert MTB/RIF Ultra y Truenat, que permiten detectar la enfermedad y determinar su resistencia a fármacos esenciales.

La prevención se basa en la vacunación BCG (especialmente en niños), la detección de casos latentes en grupos de riesgo, el uso de mascarillas en ambientes cerrados y el cumplimiento estricto del tratamiento prescrito.

Tratamientos disponibles y el desafío de la farmacorresistencia

El tratamiento de la tuberculosis sensible incluye antibióticos como isoniazida, rifampicina, pirazinamida y etambutol, administrados durante 4 a 6 meses. La interrupción del tratamiento o el uso incorrecto de medicamentos favorece la aparición de cepas resistentes, dando lugar a la llamada tuberculosis multirresistente (TB-MDR).

Esta forma de la enfermedad representa una grave amenaza para la salud pública global. Solo dos de cada cinco personas con TB-MDR accedieron a tratamiento en 2023, y los esquemas terapéuticos tradicionales podían extenderse hasta 20 meses.

Las nuevas pautas de la OMS priorizan regímenes más cortos, orales y eficaces, como BPaLM y BPaL, con resultados prometedores en cuanto a eficacia, adherencia y reducción de costos para los sistemas de salud.

Tuberculosis y VIH: una combinación letal

Las personas que viven con el VIH tienen hasta 16 veces más riesgo de desarrollar tuberculosis activa. En 2023, unas 161.000 muertes fueron atribuibles a la coinfección TB-VIH.

La respuesta sanitaria debe ser coordinada e integrada, tal como lo promueve la OMS mediante un enfoque de 12 componentes que incluye prevención, diagnóstico dual y tratamiento antirretroviral simultáneo.

En ciertas regiones de África, donde se concentra la mayor carga de TB asociada al VIH, solo el 56% de los pacientes coinfectados estaban recibiendo tratamiento antirretrovírico en 2023, una brecha crítica que debe ser abordada con urgencia.

Determinantes sociales, carga económica e impacto global

La tuberculosis afecta mayoritariamente a adultos en edad productiva y se asocia estrechamente con la pobreza, la malnutrición, el VIH, la diabetes, el tabaquismo y el consumo nocivo de alcohol. Se estima que, solo en 2023, 960.000 casos estuvieron vinculados a la desnutrición y 750.000 al consumo de alcohol.

A pesar de ser una enfermedad curable, alrededor del 50% de los hogares con pacientes en tratamiento enfrenta gastos catastróficos, es decir, superiores al 20% de sus ingresos anuales. Esta situación compromete no solo la recuperación del paciente, sino también la estabilidad económica familiar.

La TB está presente en todos los países, pero más del 87% de los nuevos casos ocurren en 30 naciones con alta carga, incluyendo India, China, Indonesia, Filipinas, Pakistán, Nigeria y la República Democrática del Congo.

Inversión, innovación y estrategia global para poner fin a la TB

Desde el año 2000, las acciones contra la tuberculosis han salvado más de 79 millones de vidas. Sin embargo, el progreso actual está lejos de los objetivos establecidos en la estrategia “Fin a la TB”, que busca reducir las muertes en un 95% y los nuevos casos en un 90% para 2035, comparado con 2015.

Asimismo, se espera que ningún paciente ni su familia enfrenten gastos catastróficos debido a la enfermedad.

En 2023, el 80% del gasto global en servicios de TB provino de fuentes nacionales. No obstante, en los países de ingresos bajos y medianos, la financiación de donantes sigue siendo esencial. Se necesitan al menos 22.000 millones de dólares anuales para alcanzar las metas acordadas en la reunión de alto nivel de la ONU sobre TB en 2023.

En términos de investigación e innovación, la inversión actual es de apenas 1.000 millones de dólares al año, muy por debajo del objetivo de 5.000 millones necesarios para desarrollar nuevas herramientas diagnósticas, vacunas y tratamientos.

Un llamado urgente a fortalecer el diagnóstico y tratamiento de la tuberculosis

En este 24 de Marzo: Día Internacional de Lucha contra la Tuberculosis, es esencial redoblar los esfuerzos en prevención, diagnóstico temprano y tratamiento adecuado. La TB no solo es una enfermedad curable, sino también prevenible.

El acceso equitativo a servicios de salud, una mayor inversión en investigación y una respuesta política multisectorial son fundamentales para poner fin a esta epidemia que aún afecta a millones de personas en todo el mundo.

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